Heredero de las hadas online dating dating site headlines for guys

Y también el soldado bailó, invisible, y cuando la princesa menor levantaba un vaso de vino, él se lo bebía vaciándolo antes de que llegase a los labios de la muchacha, con el consiguiente azoramiento de ella; pero la mayor siempre le imponía silencio.

Duró la danza hasta las tres de la madrugada, hora en que todos los zapatos estaban agujereados y hubieron de darla por terminada.

Pero él se había atado una esponja bajo la barbilla y, echando en ella el líquido, no se tragó ni una gota.

Cuando las doce muchachas entraron fatigadas y arrastrando los pies, reanudó él sus ronquidos y ellas, al oírlos, dijéronse entre sí: Desvistiéronse, guardando sus ricas prendas y, dejando los estropeados zapatos debajo de las respectivas camas, se acostaron.Al oírlo, las princesas soltaron las carcajadas y la mayor exclamó: - Eres una boba - replicó la mayor -. ¿Olvidaste ya cuántos príncipes han tratado, en vano, de descubrirnos?A este soldado ni siquiera hacía falta darle narcótico. Cuando todas estuvieron listas salieron a echar una mirada al mozo; pero éste mantenía los ojos cerrados y permaneció inmóvil, por lo que ellas se creyeron seguras.En la orilla opuesta levantábase un magnífico y bien iluminado castillo, de cuyo interior llegaba una alegre música de timbales y trompetas.Entraron en él y cada príncipe bailó con su preferida.

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